Asi que a eso de las 6 y poco de la mañana hartos de dar vueltas en la cama nos levantamos para ponernos rumbo a Tapia de Casariego, etapa que originariamente llegaba a Ribadeo y que, para contemplar las maravillas de la tierra verde dividimos en 2 etapas de 15 y 20 km.
Desayunamos unos pastelillos y un zumo (De piña...como no) que compramos la tarde anterior en el pueblo y con bordon y guía en mano nos pusimos rumbo a nuestro destino.
La primera etapa transcurria bordeando la costa de la cual escuchabamos el sonido de las olas que mostraban su fortaleza al colisionar con las rocas, sentiamos como el mar nos acariciba con su aroma.
En cuanto a la Australiana poco he de decir, andaba en silencio y reia junto a nosotros las cosas que decia y hacia el italiano; por otro lado el Navarro fue la nota graciosa del día: De camino, por un momento lo dejamos de ver..."Se abra parado..." Continuamos, pero al rato lo vimos corriendo como poseso detras nuestra y resultó ser una indisposición intestinal lo que provocó su retraso (Pero resulto ser bastante gracioso el verlo correr..."Espeeeeraaar" xDDDD)
El Camino hiba transcurriendo con relativa tranquilidad si no fuese como ya he comentado antes por la escasa señalizacion que había por las tierras asturianas, tuvimos que preguntar algunas veces pero la mayoria de los habitantes casi ni nos dejaban preguntar cuando ya te decian (Incluso nada mas te veian ver el mapa) "Por alli" o te daban indicaciones de por donde habia que seguir, la verdad que la gente del norte es fantástica. Asi que a trancas y barrancas llegamos a una bifurcación en el camino que dividían nuestros destinos, nosotros nos quedabamos en Tapia y nuestros 3 compañeros seguían hacia Ribadeo, ya no volveriamos a verlos..."¡Buen Camino!"
A poco menos de 1 hora llegamos a Tapia de Casariego cuya entrada nos dejó perplejo, un acantilado espectacular que daba forma a una cala nos recibía dandonos la bienvenida cuyo mirador parecia muy bien cuidado, con sus repechos de madera a modo de vallas...¡Y por fin nuestro albegue! En el que nos llevamos la mayor de las sorpresas, se encontraba situado al borde de dicho acantilado, lo que disfrutariamos de una jornada de ensueño contemplando el mar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario