Llegamos a la plaza del pueblo (La misma plaza donde nos dejó el bus) y lo primero que hicimos fue buscar asiento en un bar, bar que estaba pegado al concejo del pueblo y en el cual encontramos unas caras conocidas del albergue. Este bar estaba en una esquina de entrada a un pasaje o galeria de donde un correntín de aire nos acariciaba placenteramente.
Nada mas levantar asiento, procedimos a dar un paseo por el pueblecillo...La iglesia, un gran parque anexo a la plaza el cual nos despertaba gran cusiosidad por los sauces que lo adornaban, y unas callecillas estrechas en donde encontramos nuestro primer supermecado "El Arbol", el cual nos acompañaria en las comarcas de practicamente la mitad nuestro Camino, fueron los principales protagonistas. Entramos en el supermercado para comprar algo de merienda, ya que unicamente habiamos traido vituallas para almuerzo y cena; y nos lo comimos en una sentada camino del albergue en un acerado cuya pared que lo delimitaba recibía nuestras espaldas.
El albegue ya se habia llenado hasta los topes, tanto la primera planta como la segunda. Y lo que me llamo la atención era la cantidad de bicicletas ("bicigrinos") que había, ya que era mi primer contacto con el Camino y me impresiono el ver que habia mas bicicletas que peregrinos a pié.


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