Al llegar al albergue, el cual se encontraba recien abandonado por los peregrinos que partieron esa misma mañana hacia su proxima etapa, pudimos comprobar que habia un alto contraste entre el exterior y el interior:
Al exterior compuesto por sus explendidas vistas hacia la ria estaba el albergue, de muy reciente construccion en el que aparentemente tenia muy buena pinta; pero por dentro nos encontramos con un panorama totalmente distinto: El albergue estaba bastante sucio, de hacia dias que nadie limpiaba nada ademas de un gran caos seguramente provocado por los peregrinos que hicieron uso de él la noche anterior (Cocina enteramente sucia y desordenada, llena de alimentos resecos y bastante basura ¡¡Incluso de haber hecho sardinas!!; por otro lado los colchones tirados por ahi con las sabanas que da el alberguista...Una verdadera pena)
Descansando unos minutos sobre un merendero de piedra a las afueras del albergue y dandole vueltas a la cabeza nuevamente, decidimos seguir hacia Vilela que segun nuestro mapa estaba cerca, ya que por alli solo habia 2 o 3 casas y ninguna tienda donde comprarnos algo para comer.
Tras unos pasos cerca del albergue vimos un cartel que nos indicaba la casa donde nos sellaban las credenciales. Paramos, apriori, unos minutos para lo que seria solo sellar pero la familia nos entretuvo un rato hablando del lugar y con resignacion de la situacion personal de la ganaderia en el campo gallego con respecto a sus hijos que se desentendian de ella. Me dio algo de lastima.
Asi que con mochilas al hombro y bordon en mano dimos rienda suelta a nuestros pies para continuar hacia unos de los destinos que mas me han marcado en mi peregrinaje hacia Santiago de Compostela.
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